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Según informó el ministro de Salud jamaiquino, ya se registraron al menos tres fallecimientos vinculados con la tormenta —dos por caída de árboles y uno por electrocución—, además de una treintena de heridos durante las tareas de preparación. 
Las autoridades han declarado la isla en estado de “amenaza total”, ordenaron evacuaciones en zonas costeras y cerraron aeropuertos y puertos. Se prevén “inundaciones catastróficas, corrimientos de tierra y destrucción masiva” si el huracán mantiene su intensidad al momento de impactar. 
Expertos advierten que la lentitud del desplazamiento del huracán agrava su capacidad destructiva: al mantenerse sobre aguas cálidas por más tiempo, se intensifica el volumen de lluvias y la oleada se propaga hacia zonas montañosas donde el riesgo de deslizamientos es mayor. 
Se estima que puedan verse afectados hasta 1,5 millones de personas, entre damnificados directos e indirectos, lo que plantea una emergencia humanitaria que requerirá intervención nacional e internacional.

Autor: estación del carmen