Escuchar artículo

El rey Carlos III tomó una de las decisiones más duras desde el inicio de su reinado: despojar al príncipe Andrés de todos sus títulos y distinciones a raíz de las acusaciones que lo vinculan con Jeffrey Epstein, el financista estadounidense condenado por delitos sexuales.

El Palacio de Buckingham confirmó que Andrés, de 65 años, pasará a ser reconocido únicamente como Andrés Mountbatten-Windsor. Además, recibió una notificación formal que lo obliga a abandonar su residencia en el Royal Lodge, ubicada en Windsor, poniendo fin a décadas de ocupación en esa propiedad real.

“Se le ha notificado formalmente la rescisión del contrato de arrendamiento y deberá trasladarse a un alojamiento privado alternativo. Estas censuras se consideran necesarias, a pesar de que él continúa negando las acusaciones en su contra”, informó el comunicado oficial del Palacio.

Según trascendió, el traslado se realizará “tan pronto como sea posible”, y Andrés se mudará a una propiedad dentro de la finca privada de Sandringham, financiada por su hermano, el rey. También su exesposa, Sarah Ferguson, deberá abandonar la residencia.

El monarca tomó la decisión con el respaldo del príncipe de Gales, Guillermo, y bajo la convicción de que la presencia de Andrés representaba un daño para la institución. Desde el entorno real aseguran que el rey busca marcar un punto final a uno de los capítulos más controvertidos en la historia reciente de la monarquía británica.

El líder liberal Ed Davey calificó la medida como “un paso necesario para reconstruir la confianza en las instituciones” y sostuvo que Andrés “había deshonrado su cargo y avergonzado al país”.

A mediados de octubre, el propio Andrés había anunciado su renuncia a los títulos nobiliarios, incluido el de duque de York, aunque no a su condición de príncipe. En ese momento declaró:

“Las acusaciones contra mí distraen del trabajo de Su Majestad y de la Familia Real. He decidido retirarme de la vida pública y dejo de usar los títulos y honores que se me han conferido. Niego de manera tajante las acusaciones en mi contra”.

Sin embargo, el peso de los escándalos y las presiones internas en el Palacio precipitaron el desenlace. Con esta medida, Carlos III busca cerrar un capítulo oscuro y preservar la imagen de la corona británica frente a la opinión pública internacional.

Autor: estación del carmen