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El huracán Melissa tocó tierra este martes en Jamaica como una tormenta de categoría 5, la más destructiva en los 174 años de registros meteorológicos del país. Con vientos sostenidos superiores a los 320 km/h, el fenómeno provocó lluvias torrenciales, deslizamientos de tierra, cortes eléctricos masivos y una destrucción generalizada a lo largo de toda la isla.

En la madrugada del miércoles, Melissa llegó al este de Cuba, ingresando por la provincia de Guantánamo y debilitándose a categoría 3, aunque conservando un poder devastador. Según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (CNH), el ojo del ciclón tocó tierra cerca de la localidad de Chivirico, en la provincia de Santiago de Cuba, con vientos máximos sostenidos de 195 km/h.

Las autoridades cubanas informaron la evacuación de al menos 735.000 personas, principalmente en las provincias de Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, donde el fenómeno causó graves daños en viviendas, redes eléctricas y cultivos.

Meteorólogos calificaron el impacto de Melissa como “extremadamente peligroso”, advirtiendo que los daños materiales son incalculables. Las intensas lluvias y ráfagas continúan afectando gran parte del oriente cubano, mientras equipos de emergencia trabajan contrarreloj para restablecer servicios y asistir a los damnificados.

El fenómeno, que mantiene un lento desplazamiento hacia el noroeste, podría seguir afectando con fuertes lluvias y marejadas a las Bahamas y el sur de Florida en las próximas horas.

Autor: estación del carmen