Milei canceló su visita a Santa Cruz en medio de la tensión callejera: iba a ir a El Calafate
Aunque estaba previsto que este jueves aterrizara en El Calafate, Santa Cruz —tal como había confirmado el vocero presidencial Manuel Adorni—, la visita fue suspendida sobre la marcha. Desde el entorno del mandatario explicaron que fue por “cuestiones logísticas y de agenda”, pero el clima social en la Patagonia anticipaba un escenario complicado.
El Presidente sí mantendrá sus actividades en Mendoza, donde visitará San Rafael junto al ministro de Defensa y primer candidato a diputado, Luis Petri. Luego, tiene previsto encabezar una actividad con YPF, viajar a Chaco y Corrientes, y finalmente emprender rumbo a Washington, donde el martes 14 mantendrá una reunión bilateral con Donald Trump para intentar cerrar un acuerdo financiero con apoyo del FMI.
Tensión en El Calafate
La suspensión de la visita a la provincia no fue casual. El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, había anticipado movilizaciones en rechazo al ajuste y en defensa de los recursos naturales:
“Milei más que un presidente pasó a ser un rematador que está subastando nuestra Patagonia. Están extranjerizando la tierra. No es bienvenido en ninguna provincia del sur”, lanzó el gremialista.
Desde la mesa de campaña de La Libertad Avanza reconocieron que esperaban un “recibimiento complejo” en Santa Cruz, bastión simbólico del kirchnerismo y hogar de Cristina Fernández de Kirchner, hoy bajo prisión domiciliaria.
Una campaña entre gritos, piedras y escándalos
El paso de Milei por el interior del país se volvió cada vez más accidentado. En Ushuaia, manifestantes impidieron su caminata por el centro. En Mar del Plata, fue insultado desde los edificios cercanos mientras saludaba simpatizantes. En Corrientes, Karina Milei y Martín Menem debieron ser evacuados entre empujones.
El miércoles, el episodio más reciente: abucheos e insultos en pleno microcentro porteño cuando salía de una reunión con empresarios.
Fiel a su estilo confrontativo, Milei respondió a los gritos desde Mar del Plata:
“Igual te voy a seguir arreglando la vida. Te voy a bajar un poco más la inflación, así puteás un poco más”.
Mientras la calle se calienta y los reclamos sociales crecen, el presidente busca rearmar su estrategia electoral en un país que, entre la inflación y la bronca, empieza a mostrar los límites del “fenómeno libertario”.
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