El escándalo del pasillo: ¿justicia deportiva o puro aparato de AFA contra Estudiantes?
El “pasillo de espaldas” que protagonizaron los jugadores de Estudiantes antes del partido contra Rosario Central se transformó en símbolo de un conflicto más profundo: no sólo de un club contra otro, sino de miles de hinchas escépticos ante una AFA que parece imponer reglas a dedo.
Según la resolución del Tribunal de Disciplina de AFA, los jugadores del Pincha recibirán dos fechas de suspensión —que se cumplirán recién en 2026—, mientras que el presidente del club, Juan Sebastián Verón, fue castigado con seis meses de inhabilitación. Además, se impuso una multa de 4.000 entradas al club.
Pero lo llamativo —y lo verdaderamente discutible— es que estas sanciones llegan tras una decisión polémica: el título de campeón 2025 fue entregado a Rosario Central por liderar la “Tabla Anual”, aun cuando ese criterio no figuraba explícitamente en el reglamento. Muchos lo consideraron un favoritismo de fondo, un desenlace confeccionado desde arriba, lo que transformó la “obligación” del pasillo en un acto simbólico de protesta.
El castigo impuesto a Estudiantes y Verón más parece un gesto de autoridad y poder que una sanción deportiva proporcional. Si la AFA realmente creyera en el “fair play” y en la coherencia normativa, primero debería revisar cómo se definieron los campeonatos antes de castigar a quienes cuestionan su arbitrariedad.
Además, hay algo profundo: la sanción a un club con historia, hinchas y tradición —que usó un gesto simbólico para decir “no estamos de acuerdo”— revela que en la AFA priman más las formas que el fondo. Una institución que decide campeón sin reglas claras, y luego castiga a quien se atreve a discrepar, demuestra que el fútbol argentino sigue siendo terreno de entramados de poder, no de transparencia ni justicia.
Que Verón haya sido suspendido seis meses: ¿es un castigo por mala conducta o un aviso para cualquiera que cuestione el sistema? Que los jugadores reciban dos fechas de suspensión para 2026: ¿sirve como sanción real o como advertencia de disciplinamiento colectivo? Las preguntas quedan, y el fútbol local sigue pagando estos escenarios.
Mientras tanto, Estudiantes tomó nota: en un comunicado expresó su respaldo a Verón, al plantel y al gesto, advirtiendo que analizarán la sanción y estudiarán medidas en defensa del club.
Para muchos hinchas —y no hinchas— esto no es sólo un castigo deportivo, sino un síntoma más de cómo el poder en el fútbol argentino va más allá de la cancha, moldeando resultados, sanciones y hasta gestos de rebeldía.
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