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El encuentro fue una verdadera batalla bajo el intenso sol chileno, con temperaturas que superaron los 29 grados. Tras perder en singles frente al uruguayo Alfonso María Llovet en un partido durísimo de tres sets y más de dos horas y media de juego, Davidson mostró una enorme fortaleza física y mental para reponerse y salir a la cancha nuevamente junto a Lezama.

En el dobles, la dupla argentina protagonizó un supertiebreak vibrante que terminó dándoles la victoria sobre los colombianos y, con ella, la certeza de una medalla. Por lo menos ya tienen asegurado el bronce, aunque podrían quedarse con la plata si vencen a Perú en su próximo compromiso.

Un logro que no solo refleja talento, sino también esfuerzo, resistencia y espíritu deportivo, dejando bien alto el nombre de Río Gallegos y de la Argentina en esta cita continental juvenil.

Autor: estación del carmen