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Anoche, en un estadio lleno de tensión, Racing y Tigre empataron 0-0 tras 120 minutos de juego. Con la serie pareja y el nerviosismo al límite, el destino —y la suerte futbolera— se resolvió desde los doce pasos. Fue entonces cuando Facundo Cambeses se convirtió en figura excluyente: atajó dos penales decisivos, uno a Tomás Cardona y otro a Joaquín Laso, y asegur­ó la victoria 4-2 para La Academia. 

Pero su protagonismo no se limitó a sus reflejos bajo los tres palos. Instantes antes de que comenzara la tanda de penales, el arquero se acercó a un asistente y pidió una botella de agua. Lo que pidió no fue “agua común”, sino lo que él mismo denominó “agua bendita”. Bebió un sorbo y, acto seguido, intervino decisivamente en el primer penal — una imagen que se volvió viral en redes. 

“Cuando tomé esa agua, dije que era agua bendita, y casualmente contuve. Después, en el último penal volví a pedirla y… no había más. Me quería morir —pensé— ‘por favor, que alguien le ponga un poquito más’”, declaró Cambeses tras el triunfo, medio en broma, medio en fe. 

Más allá de la cábala, el arquero reflexionó sobre su desempeño y destacó otro factor clave: la entrega del equipo. “Este grupo tiene humildad, hambre, insiste hasta el final siempre… hoy se vio reflejado”, dijo. Para él, la atajada no fue solo producto de la suerte, sino de estudio del rival, concentración y convicción.

La victoria no solo significó una clasificación: representa un quiebre generacional. Esta noche también fue la despedida en el Cilindro de Gabriel Arias, histórico arquero de la institución. Cambeses, quien desde 2024 aspira al arco titular, aprovechó la oportunidad y dejó en claro que está preparado para continuar con la herencia. 

Ahora, Racing deberá visitar a Boca Juniors en La Bombonera por un lugar en la final. Y Cambeses, con agua bendita —o sin ella—, ya se perfila como la carta fuerte del equipo para continuar soñando con el título.

Autor: FMEstaciondelCarmen