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El movimiento telúrico se produjo a las 14:16 (hora local) y fue detectado por el Centro Sismológico Nacional de Chile (CSN), que señaló una magnitud de 4.6, registrada a una profundidad intermedia que suele hacer que el temblor se sienta en superficie, aunque sin causar daños relevantes según los primeros informes.

Sismos de magnitud intermedia como este son relativamente habituales en la zona austral del país vecino, una región que no está exenta de actividad sísmica, aunque no suele ser de gran magnitud con frecuencia en comparación con otras zonas más al norte de Chile o cercanas a la placa de subducción.

Precaución y monitoreo

Aunque este temblor no motivó alertas de emergencia ni evacuaciones, organismos como el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) mantienen sistemas de monitoreo activos para registrar y analizar movimientos sísmicos en tiempo real. Estos sistemas ayudan a descartar, en cuestión de minutos, cualquier riesgo secundario —como réplicas fuertes o, en casos extremos, fenómenos asociados como tsunamis— aunque en eventos de esta magnitud no suele haber riesgo de tsunami.

Un fenómeno que no es inusual en el sur

La Patagonia y la región austral de Chile están ubicadas en una zona donde la placa Sudamericana interactúa con otras placas tectónicas, generando actividad sísmica moderada en distintos puntos del año. Aunque no es un área de gran sismicidad como otras regiones del país, sí presenta movimientos frecuentes de baja a moderada magnitud que pueden sentirse en áreas cercanas y, a veces, cruzar fronteras entre Argentina y Chile en el extremo sur.

Autor: estaciondelcarmen