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En el marco de su agenda internacional, Javier Milei concretó una reunión de alto impacto con Peter Thiel, una de las figuras más controvertidas y poderosas del ecosistema tecnológico global. El encuentro tuvo como eje central la exploración de acuerdos para aplicar herramientas de Big Data e inteligencia artificial avanzada en la estructura del Estado argentino, bajo la premisa de optimizar la eficiencia administrativa y fortalecer la seguridad.

Peter Thiel, conocido por su visión libertaria y por ser el impulsor de empresas dedicadas al análisis de datos para servicios de inteligencia, representa para el Ejecutivo un socio ideológico y técnico clave. Durante la charla, se discutieron modelos de procesamiento de información que podrían aplicarse tanto en el sistema de salud y asistencia social como en el monitoreo de fronteras y prevención del delito.

Sin embargo, el acercamiento ha generado diversas reacciones. Mientras que el oficialismo defiende la iniciativa como un salto hacia la modernización y la "revolución tecnológica", diversos sectores plantean reparos éticos y legales. Las críticas se centran en los riesgos de implementar sistemas de vigilancia masiva y el peligro que supone ceder el manejo de datos de ciudadanos a empresas privadas con un historial vinculado a agencias de inteligencia extranjeras. La reunión marca un hito en la política exterior del Gobierno, que busca posicionar a la Argentina como un polo de experimentación para las nuevas fronteras de la economía digital y el control tecnológico.