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La investigación por la muerte del anestesista Alejandro Salazar ha sumado pruebas determinantes que podrían esclarecer las dudas que aún persisten en el expediente. En un acceso exclusivo a la causa, se difundieron imágenes de cámaras de seguridad que captaron al profesional horas antes de su fallecimiento, permitiendo observar sus últimos desplazamientos y con quiénes mantuvo contacto en ese lapso.

A este material visual se añaden capturas de pantalla de una conversación de WhatsApp que Salazar mantuvo con un amigo cercano. En los mensajes, que ya están en manos de la fiscalía, se discuten temas que para los investigadores podrían indicar su estado mental o preocupaciones inmediatas. La combinación de estos registros digitales y fílmicos busca determinar si hubo intervención de terceros o si se trató de un hecho sin participación externa.

El entorno de Salazar ha sido citado nuevamente para declarar en función de estos nuevos hallazgos, mientras que las pericias toxicológicas y la autopsia final terminarán de dar el marco científico a la investigación. Por el momento, la causa se mantiene bajo una carátula que busca determinar las causales de muerte, y estos últimos movimientos registrados son piezas fundamentales para cerrar el rompecabezas de una muerte que ha conmocionado al sector médico y a la sociedad en general.