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El clima de tensión laboral en Santa Cruz sumó un nuevo capítulo con la realización de un "cacerolazo provincial" convocado por el Frente Sindical. La medida de fuerza se replicó en los principales centros urbanos de la provincia, donde trabajadores de la administración pública, la salud y la educación se manifestaron haciendo sonar ollas y pancartas para expresar su descontento con la situación económica actual.

Los principales reclamos del arco sindical se centran en la insuficiencia de las ofertas salariales presentadas en las últimas paritarias y el impacto de la inflación en la canasta básica total. Según los voceros del frente, el poder adquisitivo de los empleados estatales ha sufrido un deterioro marcado en los últimos meses, lo que motiva la necesidad de endurecer las medidas de acción directa para ser escuchados por las autoridades provinciales.

La jornada no solo se limitó a las tradicionales concentraciones en las plazas principales, sino que también incluyó recorridas por zonas céntricas para involucrar a la comunidad en general. Los gremios advirtieron que, de no mediar una convocatoria con propuestas superadoras que contemplen la realidad del costo de vida en la Patagonia, el plan de lucha continuará profundizándose con nuevas modalidades de protesta en las próximas semanas.