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Las autoridades del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) oficializaron la desvinculación de más de 700 trabajadores, en cumplimiento de las directrices de reestructuración emanadas desde el Poder Ejecutivo Nacional. Esta medida forma parte de un proceso de reducción de la estructura del Estado que busca, según fuentes oficiales, optimizar los recursos públicos y adecuar el funcionamiento del organismo a los nuevos lineamientos de gestión.

La notificación de los despidos generó una reacción inmediata de los sectores gremiales y de la comunidad científica, quienes advierten sobre el impacto negativo que esta pérdida de capital humano tendrá en la capacidad técnica del país. El INTI cumple un rol fundamental en la certificación de calidad, el desarrollo de estándares industriales y el apoyo tecnológico a las pequeñas y medianas empresas de todo el territorio nacional.

Desde el organismo se informó que la medida alcanza a personal de diversas áreas operativas y técnicas, afectando tanto a la sede central como a los centros regionales. Ante esta situación, las organizaciones sindicales iniciaron medidas de fuerza y asambleas permanentes, manifestando que el recorte compromete la soberanía tecnológica y el control de procesos industriales estratégicos. La situación permanece en un estado de alta tensión mientras se esperan definiciones sobre la continuidad de los laboratorios y servicios esenciales que brinda la institución.