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El ingreso al sistema carcelario del padrastro de Ángel, el niño cuyo fallecimiento ha despertado una ola de indignación en Santa Cruz, se produjo bajo un clima de extrema hostilidad. Fuentes cercanas al servicio penitenciario revelaron que el hombre fue recibido con agresiones físicas por parte de otros internos, quienes manifestaron un violento rechazo hacia el detenido debido a los cargos que pesan en su contra.

De acuerdo a los informes preliminares, los incidentes ocurrieron en las zonas de tránsito inicial de la unidad de detención. El repudio de la población carcelaria hacia quienes cometen delitos contra menores es un código interno frecuente, y en este caso, la visibilidad pública del crimen exacerbó los ánimos. El detenido debió recibir asistencia médica preventiva tras los golpes recibidos, aunque las lesiones no comprometerían su vida.

Ante este panorama, la dirección del penal ha dispuesto un estricto protocolo de resguardo. El acusado permanece actualmente en una celda de aislamiento, separado del resto de los internos para evitar nuevos enfrentamientos que pongan en riesgo su integridad o el normal desarrollo del proceso judicial. Las autoridades carcelarias informaron que se reforzó la guardia en su pabellón, mientras la Justicia continúa recolectando pruebas fundamentales para la elevación a juicio de una de las causas más dolorosas que ha registrado la ciudad en los últimos tiempos.