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El 12 de julio de 1998 es una fecha que quedó grabada a fuego en el calendario futbolero galo. Aquella noche, Francia goleó 3-0 a Brasil y bordó su primera estrella en su escudo con Zinedine Zidane como MVP de aquel torneo. Dos meses antes, más precisamente el 13 de mayo, Zizou tendría una alegría aún mayor que cualquier logro deportivo: el nacimiento de su segundo hijo, Luca, quien esta noche tendrá su bautismo en la competición más importante de todas y deberá cumplir con la difícil tarea de mantener en cero el arco de Argelia, ni más ni menos, que ante los campeones del mundo.

A pesar de que jugó y se destacó en las juveniles de Les Bleus (fue campeón europeo sub 17 en 2015), de que nació en la ciudad gala de Aix-en-Provence y de que su padre es uno de los máximos íconos futbolísticos del país, para Luca el amor fue más fuerte. Por eso, en septiembre del año pasado, el arquero del Granada decidió representar a la tierra de sus abuelos, Smaïl y Malika, quienes en 1962 decidieron dejar atrás la vida que conocían para escapar de la Guerra de Independencia y emigraron a la nación europea. El hijo del ex 10 del Real Madrid y Juventus se suma a los otros 101 jugadores nacidos en territorio francés que representan a otras banderas en este Mundial 2026.

“Cuando pienso en Argelia, me viene directamente a la cabeza mi abuelo”, confesó el arquero de 1.83 m que lleva siete partidos bajo los tres palos del equipo dirigido por Vladimir Petković. “Tenemos una cultura argelina desde que éramos muy pequeños y son mis abuelos quienes nos transmitieron ese amor. Cuando me pongo la camiseta de la selección y escucho el himno nacional, siento emociones increíbles”, expresó en diálogo con la revista Onze Mondial. Al igual que Zizou, quien jamás ocultó sus raíces, Luca siempre sintió un profundo orgullo por sus orígenes, lo cual fue determinante en su decisión. 

Aunque la competencia interna también fue un factor importante en su elección. Tras el exitoso ciclo de Hugo Lloris con el buzo de Les Bleus, el golero del Milán, Mike Maignan, tomó la posta y se adueñó del arco de los vigentes subcampeones del mundo, lo cual achicó el abanico de posibilidades de Luca considerablemente. 

Al igual que sus hermanos, Enzo, Theo y Elyaz, se formó futbolísticamente en las inferiores del Real Madrid y fue su padre quien lo hizo debutar con la casaca merengue en la igualdad 2-2 ante el Villarreal el 19 de mayo de 2018. Sin embargo, al no lograr consolidarse en la Casa Blanca y estar a la sombra de Thibaut Courtois y Keylor Navas, sus referentes en el puesto, decidió buscar nuevos horizontes para su carrera. 

Tras pasar por el Rayo Vallecano, Racing de Santander y el Eibar, encontró en Granada su lugar en el mundo. Con 45 encuentros disputados y 15 vallas invictas desde su desembarco a la institución en julio del 2024, exhibió un gran rendimiento con el que se ganó su chance mundialista. 

Lo cierto es que su presencia en Estados Unidos, México y Canadá 2026 estuvo en duda hasta último momento, ya que sufrió una fractura de mandíbula y mentón tras un choque con el delantero Óscar Naasei, en un duelo contra el Almería en abril. Aunque logró recuperarse, lucirá una máscara especialmente diseñada para resguardar la zona afectada.

Ahora bien, ¿cómo el hijo de uno de los futbolistas más habilidosos, técnicos y elegantes que practicó este deporte terminó siendo arquero? Su hermano mayor, Enzo, tuvo mucho que ver. “Cuando era niño jugaba al fútbol con él y siempre me mandaba al arco por ser más chico. Me decía que era bastante bueno, aunque no sé si me engañaba o no”, reveló Luca en una entrevista con el diario Marca. 

Pero el hecho de forjar su propio camino y evitar las odiosas comparaciones por ‘ser el hijo de’ también influyó. “Seguí siendo arquero porque tengo una personalidad diferente. No me gusta que me comparen con mi padre y, siendo arquero, es difícil compararse con él”, explicó.

El futbolista de 28 años también intenta labrar su propia identidad, independiente del peso de su apellido, fuera de las canchas. Es muy activo en redes sociales en las que comparte su gusto por la moda y el cuidado de su imagen personal. Sus looks clásicos, versátiles y elegantes, en línea con la tendencia Old Money, lo distinguen del resto y le permiten expresar su propia impronta. Camisas de lino, polos texturizados, diversas prendas oversize y accesorios sutiles como relojes o lentes de sol suelen formar parte de sus outfits. 

“Siempre dije que admiro a mi padre y estoy muy orgulloso de llevar este apellido. Pero en el fútbol quiero ser Luca y que no me comparen”, sentenció. Esta noche ante la Argentina en el Arrowhead Stadium de Kansas, el bueno de Luca enfrentará el desafío más relevante de su ascendente carrera y querrá comenzar a escribir su propio legado en las grandes batallas.

Autor: mulloa