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El regreso de Southern Winds y los hermanos Maggio en la lista de aportantes para el ascenso del mileísmo. Del “narcoescándalo” de Río Cuarto al millonario negocio de la oxigenoterapia, todo el entramado que sostiene las aspiraciones del diputado que busca ser gobernador.

Gabriel Bornoroni, el hombre fuerte de Javier Milei en Córdoba y actual presidente del bloque de diputados de La Libertad Avanza, suele mostrarse exultante en cada victoria electoral. Salta, grita, arenga, revolea motosierras, mientras se siente “el ungido” por el presidente para disputar la gobernación en dos años.

Sin embargo, el análisis del Informe Final de Ingresos y Egresos de la campaña legislativa de 2025, presentado ante la Cámara Nacional Electoral, revela que la “libertad” en Córdoba ha tenido que ser financiada por un seleccionado de actores bastante alejados de los valores que declaman Bornoroni desde su TikTok, mostrando aportantes con antecedentes en el narcotráfico, defraudaciones al Estado y evasiones impositivas monumentales, tal como lo reveló un reciente informe de TLN Denuncia.

Con la mira puesta en el despacho mayor del edificio de El Panal, hoy ocupado por el peronista Martín Llaryora, Bornoroni condujo una campaña en la cual los recursos privados oficialmente declarados —que ascendieron a $357.331.920,00— provinieron de rincones oscuros que contradicen cualquier relato de transparencia.

El fantasma narco

Uno de los nombres más urticantes en la lista de aportantes individuales es el de Christian Maggio, quien registró su donación al partido el 16 de octubre de 2025. Maggio, ex socio mayoritario de la aerolínea Southern Winds, carga con el estigma de la causa por el envío de 60 kilos de cocaína a España en 2004, un escándalo que marcó el fin de la empresa. Aunque la justicia dictó en su momento falta de mérito, su reaparición como financista de la fuerza que pregona que “el que las hace las paga” resulta una ironía un tanto difícil de explicar. Para investigadores y analistas políticos, la presencia de los Maggio es una señal de alerta sobre los intereses que realmente orbitan alrededor del legislador mileísta.

El vínculo con el submundo del tráfico de estupefacientes no termina ahí. Martín Damián Boiero, quien aportó $2.000.000 a la lista libertaria, estuvo salpicado por el denominado “narcoescándalo” de Río Cuarto. En dicha causa, se investigó el cohecho activo para desviar investigaciones policiales que seguían el rastro de organizaciones criminales. Boiero fue mencionado como el “cabo suelto” de una trama donde se ofrecían “cometas” a agentes de la PSA para obtener impunidad. Aunque resultó absuelto, los fiscales del juicio cuestionaron con dureza por qué no ocupó un lugar en el banquillo de los acusados junto a los líderes de la banda. Hoy, esos mismos “cabos sueltos” parecen ser los pilares financieros de la política cordobesa de Bornoroni.

De fraudes a evasores

La composición de los fondos también incluye nombres vinculados al fraude contra la administración pública. Antula Construcciones S.A.S. realizó un suculento aporte de campaña. Uno de sus socios, Enrique Javier Nadal, enfrentó un procesamiento por 14 hechos de malversación de caudales públicos y defraudación en perjuicio del Banco Nación de Río Cuarto. Nadal logró la absolución solo después de llegar a un acuerdo indemnizatorio con la entidad bancaria, un antecedente de “guante blanco” que no impidió que su empresa se convirtiera en benefactora del oficialismo nacional en la provincia.

En términos de volumen y desparpajo fiscal, el caso de Tanacorsa S.A. rompe todos los moldes. La firma inyectó $24.000.000 a la campaña de Bornoroni mientras la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA, ex AFIP) le reclama deudas que, en su conjunto, superan los $877 millones de pesos. La empresa enfrenta múltiples ejecuciones fiscales y embargos judiciales por evasión impositiva multimillonaria, lo que dibuja una contradicción flagrante: un espacio político que propone el orden fiscal y el equilibrio de las cuentas públicas se nutre de la morosidad estructural de sus propios financistas.

Finalmente, el caso de Oxitec (Oxígeno y Tecnología S.A.) completa el cuadro de lo que parece ser un esquema de “retorno de inversión”. La firma aportó $9.000.000 el 21 de octubre de 2025. Poco después, fue beneficiaria de una prórroga de contratos con el PAMI por un monto total de hasta $17.456.579.106,40. La adjudicación, vinculada a servicios de oxigenoterapia domiciliaria, abarca distritos como Capital Federal, Rosario y Salta. Teniendo en cuenta que en el mundillo político cordobés se afirma que Bornoroni tiene una influencia decisiva sobre el PAMI local, la pregunta es ineludible: ¿son estos aportes simplemente donaciones desinteresadas o más bien se están asegurando el acceso a contratos estatales de escala astronómica?

Bornoroni, mientras tanto, sigue ensayando su perfil de candidato a gobernador. Pero los expedientes de la Cámara Nacional Electoral cuentan una historia distinta: la de una construcción política edificada sobre cimientos de dinero cuestionado y favores cruzados.

El patrimonio del “León” cordobés: lujos, propiedades y una lancha de un peso

Mientras Gabriel Bornoroni encabeza la retórica de la austeridad y el ajuste, su propia Declaración Jurada Patrimonial Integral (Anual 2023) describe una realidad económica sensiblemente distinta. Según los documentos presentados ante la Oficina Anticorrupción, el diputado nacional y aspirante a la gobernación reportó una evolución patrimonial astronómica: inició el período con bienes por $79.457.938,13 y lo cerró con un total de $290.766.595,00.

El corazón de la fortuna del libertario reside en un inventario de diez inmuebles concentrados en su provincia, con valores fiscales que, en el mercado real, representarían cifras al menos 10 veces superiores. Entre sus activos más destacados figura una propiedad en La Calera, de 800 m2, valuada en $60.200.000. A esto se suma un departamento en Nueva Córdoba (162 m2) tasado en $36.400.000, y una serie de locales comerciales y casas distribuidos mayoritariamente en Barrio Alto Alberdi, cuyos valores individuales oscilan entre los $20 millones y los $34 millones cada uno.

Pero el dato que más suspicacias despierta es el valor asignado a una de sus posesiones suntuarias. Bajo el rubro de “Naves, yates y similares”, Bornoroni declaró una lancha de nombre “Caravana”, de 5,2 metros de eslora. Lo insólito no es la embarcación sino el precio que le asignó al cierre del ejercicio: $1,00 (un peso).

El resto de sus activos incluye dinero en efectivo por más de $15 millones y participaciones societarias en firmas como Bornoroni Hnos SRL y Somos Energia SRL, valuadas en $15,6 millones y $23,4 millones respectivamente.


 

Autor: mulloa