¿Qué son los "backrooms" y por qué convierten lo cotidiano en algo inquietante?
sa experiencia, cada vez más popular en internet, está vinculada al concepto de los "backrooms" y a la llamada estética liminal, un fenómeno cultural que transforma espacios cotidianos en escenarios extraños y desconcertantes.
Esa experiencia, cada vez más popular en internet, está vinculada al concepto de los "backrooms" y a la llamada estética liminal, un fenómeno cultural que transforma espacios cotidianos en escenarios extraños y desconcertantes.
Los "backrooms" nacieron como un fenómeno viral en internet y se caracterizan por mostrar ambientes vacíos, silenciosos y aparentemente infinitos, como oficinas desiertas, pasillos interminables o habitaciones iluminadas por luces fluorescentes.
¿Qué es la liminalidad?
El concepto de liminalidad proviene del latín limen, que significa "umbral", y hace referencia a un estado de transición, un espacio intermedio entre una etapa y otra.
Según la ensayista y crítica cultural Valentina Tanni, autora del libro Estéticas liminales, este tipo de imágenes reflejan una sensación muy contemporánea: la de vivir en un mundo donde las personas cada vez están menos presentes físicamente y más vinculadas a las pantallas y las experiencias virtuales.
Los "no lugares" y la vida digital
El antropólogo Marc Augé definió como "no lugares" a espacios de tránsito donde las personas pasan sin generar un sentido de pertenencia, como aeropuertos, centros comerciales, hoteles o autopistas.
En la era digital, esta sensación se ha profundizado. Muchas experiencias se conocen primero a través de imágenes en internet antes de ser vividas en la realidad, generando una relación diferente con los espacios y con la propia idea de presencia.
El miedo a un mundo sin personas
Las imágenes de los "backrooms" suelen mostrar lugares familiares, pero completamente vacíos. Esa ausencia de personas genera una sensación de nostalgia e inquietud, como si se tratara de escenarios abandonados después de un acontecimiento desconocido.
La expansión de la inteligencia artificial y las imágenes generadas digitalmente también alimentó este fenómeno, ya que cada vez resulta más difícil distinguir entre un espacio real y uno creado por una computadora.
Para muchos especialistas, los "backrooms" representan uno de los grandes temores contemporáneos: la posibilidad de que la realidad termine convertida en una copia digital de sí misma y que la experiencia humana quede cada vez más mediada por las pantallas.
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