Recomiendan cambiar la contraseña del WiFi cada dos o tres meses para evitar accesos no autorizados.
Mantener la misma contraseña durante largos períodos puede facilitar el ingreso de intrusos, lo que no solo afecta la velocidad de internet, sino que también pone en riesgo datos personales y financieros que circulan por la red.
Para una mayor protección, los expertos aconsejan utilizar contraseñas de al menos 12 caracteres, combinando letras mayúsculas y minúsculas, números y símbolos especiales. Además, recomiendan evitar datos personales como nombres, fechas de nacimiento o direcciones, ya que son más fáciles de descifrar.
El cambio de contraseña puede realizarse ingresando a la configuración del router desde un navegador web, utilizando la dirección IP del equipo y las credenciales de acceso. Una vez modificada la clave, será necesario volver a conectar todos los dispositivos con la nueva contraseña.
Actualizar la contraseña con frecuencia es una de las medidas más simples y efectivas para mantener una red segura y evitar que terceros utilicen la conexión sin autorización.
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