Tiene 92 años, dejó el tenis para formar una familia y volvió a representar a la Argentina.
A los 92 años, Ana Obarrio continúa demostrando que la edad no es un límite para perseguir los sueños. La extenista, que dejó la competencia a los 18 años para formar una familia, volvió décadas después a las canchas y hoy representa nuevamente a la Argentina en torneos internacionales de la categoría +85.
En una entrevista con Infobae al Mediodía, Obarrio recordó que era una de las mayores promesas del tenis nacional cuando decidió priorizar su vida familiar. Se casó siendo muy joven y cumplió el deseo de tener diez hijos, una decisión de la que asegura no arrepentirse.
"Lo mejor que tengo en la vida es mi familia. El tenis me encanta, pero mi familia fue siempre mi mayor felicidad", expresó.
Su regreso al deporte llegó tras el fallecimiento de su esposo. Lo que comenzó como encuentros recreativos con amigas terminó convirtiéndose en una nueva etapa competitiva. Desde entonces, volvió a integrar el seleccionado argentino y participó en más de una decena de campeonatos mundiales para veteranos.
Actualmente mantiene una rutina activa: juega al tenis tres veces por semana, participa regularmente en torneos y realiza caminatas diarias de aproximadamente quince cuadras. Además, sostiene que la disciplina, el esfuerzo y la constancia fueron claves para mantenerse vigente.
Obarrio también destacó que las derrotas forman parte del crecimiento personal. "Las frustraciones casi son mejor que el éxito, porque me impulsan a mejorar y seguir adelante", afirmó.
Sobre el final de la entrevista, dejó un mensaje para las nuevas generaciones: "Siempre hay que tener un deseo y seguirlo. Trabajen, disfruten la vida y nunca dejen de perseguir aquello que los motiva".
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