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El histórico bosque de Fontainebleau, ubicado a unos 60 kilómetros al sureste de París, enfrenta un largo proceso de recuperación tras los incendios que afectaron más de 2.000 hectáreas de su superficie.

Los focos obligaron a evacuar por precaución a alrededor de 1.000 residentes y campistas y movilizaron a cientos de bomberos, además de un importante despliegue aéreo.

Las autoridades lograron contener los incendios, aunque advirtieron que la eliminación completa de los focos que todavía permanecen humeantes podría demandar varios días o incluso semanas.

Un ecosistema de gran riqueza

El incendio afectó parte de un macizo forestal de unas 25.000 hectáreas, reconocido por su enorme diversidad natural.

El área alberga alrededor de 6.600 especies animales y 5.800 especies vegetales, además de más de 250 variedades de aves y unas 5.000 especies de insectos.

Entre las especies presentes se encuentran ciervos rojos, jabalíes, tejones, ardillas rojas, pájaros carpinteros y distintas variedades de insectos. También existen especies vegetales protegidas, como el serbal y algunas orquídeas.

En medio de la emergencia, al menos dos personas quedaron bajo custodia ante la sospecha de haber provocado el incendio. La investigación se desarrolla mientras una intensa ola de calor aumenta el riesgo de propagación del fuego.

El castillo de Fontainebleau quedó a salvo

Uno de los principales puntos históricos de la zona no sufrió daños. El castillo de Fontainebleau, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, quedó fuera del alcance de las llamas.

El palacio cuenta con unas 1.500 habitaciones y fue construido a partir de 1528. Es considerado uno de los lugares fundamentales para comprender el desarrollo del Renacimiento francés.

El bosque que lo rodea, además, es uno de los principales espacios naturales y turísticos de la región, con hasta 15 millones de visitantes al año.

Senderismo, ciclismo, equitación y escalada son algunas de las actividades que se desarrollan habitualmente en el lugar.

Un operativo aéreo inédito en el Gran París

La magnitud del incendio obligó a desplegar un amplio operativo para contener las llamas.

Por primera vez en la región del Gran París fueron utilizados aviones Canadair, que tomaron agua directamente del río Sena para combatir los focos.

El dispositivo también incluyó aviones Dash y helicópteros, junto con cientos de efectivos terrestres.

Aunque la situación fue contenida, las autoridades mantienen la vigilancia debido a la persistencia de sectores calientes y al elevado riesgo de nuevos focos.

Hasta 30 años para recuperar el bosque

El incendio no solo representa una emergencia inmediata, sino también un desafío ambiental de largo plazo.

Stefan Doerr, director del Centro de Investigación de Incendios Forestales de la Universidad de Swansea, estimó que el bosque podría necesitar hasta 30 años para recuperarse de los daños provocados por las llamas.

El especialista también señaló que será necesario mejorar las medidas de prevención y preparación del entorno, aunque advirtió que el riesgo de incendios no podrá eliminarse por completo.

La situación se produce en un contexto de temperaturas extremas en Europa occidental. Según un análisis de World Weather Attribution, las olas de calor registradas durante este verano habrían sido prácticamente imposibles sin la influencia del cambio climático.

El incendio de Fontainebleau vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de grandes áreas forestales frente a temperaturas extremas y períodos prolongados de calor y sequedad.

Autor: FM ESTACION DEL CARMEN