Irán aseguró que atacó bases militares de Estados Unidos en Jordania en represalia por el bombardeo de Larak
La tensión entre Irán, Estados Unidos e Israel volvió a escalar este domingo luego de que la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) asegurara haber atacado posiciones militares estadounidenses ubicadas en Jordania.
Según el comunicado difundido por medios vinculados al régimen de Teherán, la operación se realizó con misiles y drones contra las bases aéreas King Hussein y Al Azraq, instalaciones utilizadas por las fuerzas estadounidenses en territorio jordano.
La IRGC sostuvo que los ataques alcanzaron sectores destinados al mantenimiento y reparación de aeronaves, infraestructura técnica y zonas utilizadas para el despliegue de aviones de combate. El organismo aseguró que los impactos provocaron “daños pesados”.
“Los combatientes de la Fuerza Aeroespacial de los Guardianes de la Revolución, en respuesta a la agresión aérea estadounidense-israelí contra la isla de Larak, atacaron las infraestructuras técnicas y de mantenimiento y las posiciones de los cazas enemigos”, señaló el comunicado.
La organización iraní también advirtió que cualquier nueva acción militar recibirá una respuesta de mayor intensidad.
Jordania informó que interceptó ocho misiles
Tras la reivindicación iraní, el Ejército de Jordania informó que sus sistemas de defensa aérea interceptaron ocho misiles que ingresaron en el espacio aéreo del país.
“Los sistemas de defensa aérea interceptaron ocho misiles que violaron el espacio aéreo del Reino al amanecer de este lunes”, indicó el portavoz militar jordano.
Jordania es un aliado estratégico de Washington y alberga instalaciones utilizadas por fuerzas estadounidenses, por lo que su territorio ocupa un lugar relevante en la escalada regional.
Hasta el momento, las autoridades jordanas no informaron públicamente sobre daños provocados por los proyectiles interceptados.
La represalia llegó después del ataque a Larak
La ofensiva iraní se produjo después de un ataque estadounidense contra la isla de Larak, ubicada en el Golfo Pérsico.
Según la versión del Gobierno de Estados Unidos, las fuerzas estadounidenses atacaron dos lanzadores iraníes luego de detectar preparativos para el lanzamiento de cohetes y el despliegue de minas navales.
El portavoz del Comando Central estadounidense (Centcom), Tim Hawkins, afirmó que las fuerzas de su país atacaron los lanzadores porque habían observado a miembros de la Guardia Revolucionaria preparándose para utilizar cohetes con minas navales.
La IRGC, por su parte, denunció que la operación estadounidense provocó muertos y heridos entre sus integrantes y presentó el ataque contra las posiciones estadounidenses en Jordania como una respuesta directa.
“El enemigo ha sido sorprendido por la determinación de nuestro pueblo y la fuerza de nuestros combatientes”, sostuvo la organización militar iraní.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la disputa
La escalada vuelve a poner al estrecho de Ormuz en el centro de la tensión entre Washington y Teherán. Se trata de una de las principales rutas marítimas para el transporte mundial de hidrocarburos.
Estados Unidos sostiene que sus fuerzas permanecen desplegadas para garantizar la circulación comercial por la zona, mientras Irán mantiene una postura de presión sobre el tránsito marítimo y rechaza las condiciones planteadas por Washington.
El conflicto atravesó distintos períodos de enfrentamientos y pausas durante los últimos meses. Las operaciones militares volvieron a intensificarse después de una etapa de relativa calma, mientras los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un acuerdo duradero permanecen paralizados.
Nuevas sanciones contra Irán
En paralelo con la escalada militar, Estados Unidos profundizó la presión económica sobre Teherán mediante nuevas sanciones.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció restricciones contra personas, empresas y embarcaciones vinculadas con Irán, con medidas que alcanzan sectores como el oro, la tecnología, los activos digitales, la aviación y el transporte marítimo.
Desde Teherán, el presidente Massoud Pezeshkian reconoció las dificultades económicas que atraviesa el país, aunque aseguró que las medidas estadounidenses no modificarán la posición iraní respecto del estrecho de Ormuz.
“Estados Unidos no obtendrá nada con estas medidas”, afirmó el mandatario.
La nueva ofensiva militar y las sanciones incrementan la incertidumbre en Medio Oriente, mientras Washington y Teherán mantienen posiciones enfrentadas y crece el riesgo de una nueva expansión del conflicto en la región.
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