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Según datos de la serie desestacionalizada del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), entre noviembre de 2023 y mayo de este año el empleo asalariado privado y formal disminuyó en 241.176 trabajadores.

Dentro de ese total, 85.561 puestos correspondieron a la industria manufacturera, equivalente al 35,5% de la reducción. La construcción se ubicó en segundo lugar, con 62.747 trabajadores menos.

Entre ambos sectores explican el 61,5% de la pérdida de empleo asalariado privado registrado durante ese período.

La industria perdió casi 90.000 empleos desde agosto de 2023

Desde agosto de 2023, cuando la industria alcanzó su último máximo de empleo registrado, el sector acumuló una reducción de 89.667 puestos, lo que representa una caída del 7,5%.

Las ramas más afectadas fueron textiles, confecciones, cuero y calzado, que perdieron 28.088 empleos, con una baja del 23%. Le siguió la industria metalmecánica, con 21.384 puestos menos, equivalente a una disminución del 9%.

También se registraron bajas en otras manufacturas, con 15.368 empleos menos; en automotores y neumáticos, con 9.552; en madera, papel, edición e impresión, con 6.241; y en química y petroquímica, con 5.453.

En contraste, alimentos y tabaco presentaron la menor reducción, con 856 puestos menos desde agosto de 2023.

De acuerdo con un informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), durante mayo la industria perdió 3.157 trabajadores registrados. Sin embargo, el ritmo de caída se desaceleró frente al promedio de los seis meses anteriores, que rondaba los 5.100 empleos mensuales.

Mayor informalidad y cambios en el mercado laboral

El escenario también está acompañado por un crecimiento del trabajo independiente y de la informalidad. Un estudio del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario indicó que la informalidad industrial pasó del 32,2% en el cuarto trimestre de 2016 al 41,9% en el tercer trimestre de 2025.

El mismo organismo señaló que el peso del cuentapropismo sobre el total de ocupados aumentó del 21,1% en 2017 al 24,5% en 2025.

Durante el primer trimestre de 2026, el 65,3% de los trabajadores independientes se encontraba en la informalidad, frente al 37,9% de los asalariados.

El informe también marcó una diferencia en las condiciones de vida: durante el cuarto trimestre de 2025, el 34,3% de los trabajadores informales vivía en hogares pobres, frente al 10% de los trabajadores formales.

Un escenario de fragilidad para la industria

Los economistas Bernardo Kosacoff y Diego Coatz describieron a la industria argentina como un sector en una situación de "extrema fragilidad" y plantearon la existencia de tres realidades: un segmento moderno y exportador; empresas orientadas al mercado interno con dificultades de productividad y competitividad; y un sector de baja productividad e informalidad elevada.

Los especialistas también señalaron que el deterioro industrial excede a la actual gestión y remarcaron que entre 2011 y 2025 el PBI industrial por habitante cayó 28%, mientras que no se generó empleo formal adicional en el sector.

En paralelo, la recuperación posterior a la caída registrada en 2024 mostró resultados dispares. Las actividades relacionadas con la molienda agrícola y la producción hidrocarburífera tuvieron un mejor desempeño, mientras que varias ramas vinculadas al mercado interno permanecieron rezagadas.

El escenario internacional suma otro desafío para la industria argentina. El avance de China, que concentra una parte significativa de la producción industrial y del comercio mundial de manufacturas, incrementó la competencia en un contexto de excedentes de capacidad y políticas de subsidios.

Los sectores con mayor potencial

Kosacoff y Coatz identificaron oportunidades para Argentina en áreas como Vaca Muerta, la minería y la agroindustria. Al mismo tiempo, plantearon la necesidad de fortalecer los vínculos con proveedores nacionales, la ingeniería, la tecnología, los bienes de capital y la generación de empleo calificado.

Para los especialistas, el desafío consiste en avanzar hacia una estrategia productiva moderna, con una macroeconomía estable, mayor competitividad y mejoras de productividad dentro de las empresas.

También consideraron necesarias políticas vinculadas al crédito, los impuestos, la logística, la energía, la infraestructura, la digitalización, la inteligencia artificial, la sustentabilidad y la capacitación.

La propuesta apunta a evitar una política industrial exclusivamente defensiva y avanzar hacia un modelo productivo capaz de competir en una economía más abierta al mundo.

Autor: FM ESTACION DEL CARMEN