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La pobreza infantil continúa mostrando un impacto que excede la falta de ingresos. Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló que casi cuatro de cada diez chicos no pueden acceder a ropa ni calzado, una carencia que también puede afectar su bienestar, identidad e integración social.

El estudio analiza la evolución de la pobreza y la indigencia entre niños, niñas y adolescentes a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC. También contempla el efecto de políticas de transferencia de ingresos, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar.

El 42,5% de los chicos vive en situación de pobreza

Según el informe, la pobreza infantil alcanzó un máximo del 70,4% en 2024. Luego comenzó a descender y actualmente afecta al 42,5% de los niños, niñas y adolescentes, mientras que la indigencia alcanza al 9,5%.

Las transferencias sociales tienen un impacto significativo sobre los indicadores. Sin la AUH y la Tarjeta Alimentar, la indigencia infantil ascendería del 9,5% al 16,4%, mientras que la pobreza pasaría del 42,5% al 47,8%.

La falta de ropa también refleja desigualdad

Uno de los indicadores que analiza el estudio está relacionado con el acceso a vestimenta. Según Ianina Tuñón, coordinadora del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA, en cuatro de cada diez chicos sus familias manifiestan dificultades para comprarles ropa o calzado.

La especialista explicó que esta carencia no representa únicamente una dificultad material. La posibilidad de contar con prendas adecuadas también se relaciona con la construcción de la identidad, la seguridad y la integración de los chicos con sus pares.

El informe también identifica otras dificultades. En cuatro de cada diez niños, sus padres reconocen problemas para aprender o falta de interés en asistir a la escuela, mientras que dos de cada diez presentan dificultades para hacer amigos o sentirse parte de un grupo.

Las consecuencias pueden extenderse durante el crecimiento

La investigación plantea que las distintas dimensiones de la pobreza deben analizarse de manera conjunta, ya que las restricciones económicas pueden impactar sobre diferentes aspectos de la vida cotidiana.

Tuñón advirtió que la pobreza y, especialmente, la indigencia tienen efectos particulares durante la infancia debido al proceso de desarrollo físico, cognitivo y social que atraviesan los chicos.

En ese sentido, el informe señala que las situaciones de pobreza crónica durante los primeros años de vida pueden dejar consecuencias difíciles de revertir en etapas posteriores.

Los datos muestran así que la pobreza infantil no se limita al nivel de ingresos de los hogares. El acceso a vestimenta, alimentación, educación y vínculos sociales también forma parte de las condiciones que determinan el bienestar y las oportunidades de desarrollo.

 

Autor: FM ESTACION DEL CARMEN