A 32 años del atentado a la AMIA: la Justicia reconstruyó cómo se planificó y ejecutó el ataque
Esta semana, Rafecas procesó a ocho ciudadanos iraníes y libaneses que serán juzgados en ausencia. La investigación, actualmente a cargo del fiscal Sebastián Basso, sostiene que el atentado fue resultado de una operación internacional en la que participaron estructuras vinculadas con Irán y Hezbollah.
El expediente también tomó como punto de partida el atentado contra la Embajada de Israel, ocurrido en marzo de 1992. Una copia de la resolución fue enviada a la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que determine la posible conexidad entre ambos ataques.
La planificación comenzó antes del ataque
De acuerdo con la reconstrucción incorporada al expediente, durante 1993 comenzaron a desarrollarse tareas de inteligencia y relevamiento en Buenos Aires.
Mohsen Rabbani, quien se desempeñaba como consejero cultural de la Embajada de Irán, habría recopilado información sobre la comunidad judía y distintos posibles objetivos. A fines de marzo de ese año, el agente de inteligencia iraní Ali Asghar Hejazi viajó a la Argentina para realizar una inspección y reunirse con Rabbani.
En junio de 1993, Rabbani viajó a Irán junto con Ahmad Asghari, tercer secretario de la embajada. Según la investigación, ambos aportaron información sobre el edificio ubicado en Pasteur 633, donde funcionaban la AMIA y la DAIA.
El 12 de agosto de 1993, Hassan Nasrallah se reunió en Irán con el entonces líder supremo Alí Khamenei. Dos días después, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní habría aprobado formalmente la realización del atentado. La orden fue transmitida hacia la estructura de la Fuerza Al Quds y posteriormente a Imad Mughniyeh, señalado en el expediente como responsable de la estructura clandestina de Hezbollah para operaciones en el exterior.
La red operativa y la Triple Frontera
La investigación ubica parte de la preparación de la operación en la zona de la Triple Frontera, donde Argentina, Brasil y Paraguay comparten límites.
Salman Raouf Salman, identificado como integrante de Hezbollah, habría asumido tareas de preparación del terreno y coordinación. Para facilitar sus desplazamientos, obtuvo un certificado laboral falso que le permitió avanzar en su naturalización paraguaya.
A comienzos de 1994, la operación habría entrado en una etapa de mayor actividad. Rabbani regresó desde Irán con cobertura diplomática como consejero cultural de la embajada, mientras la investigación detectó un incremento en el flujo de fondos que manejaba. También se registraron comunicaciones entre la zona de la Triple Frontera y Buenos Aires.
La camioneta que terminó frente a la AMIA
La etapa final de la operación comenzó, según el expediente, el 1 de julio de 1994, cuando Salman recibió en Ezeiza a un integrante del grupo operativo que habría ingresado con documentación paraguaya falsa.
Durante los primeros días de julio se registraron comunicaciones desde distintos puntos de Buenos Aires, entre ellos locutorios ubicados en las inmediaciones del centro porteño y de la calle Pasteur.
El 4 de julio, una agencia automotriz entregó una Renault Trafic usada a Carlos Telleldín. Días después, un hombre que se identificó con un nombre falso adquirió el vehículo en el domicilio de Telleldín.
Según la investigación, la camioneta fue acondicionada durante los días siguientes para ser utilizada en el atentado.
El 15 de julio, la Trafic ingresó al estacionamiento Jet Parking, ubicado en Azcuénaga 959, a cuatro cuadras de la AMIA. Allí permaneció durante el fin de semana previo al ataque.
Finalmente, el lunes 18 de julio, entre las 9:45 y las 9:50, un conductor suicida retiró la camioneta del estacionamiento y la trasladó hasta la sede de la AMIA, en Pasteur 633.
La explosión provocó 85 muertes y dejó más de 150 personas heridas, convirtiéndose en uno de los hechos terroristas más graves registrados en la historia argentina.
La reivindicación del ataque
Cinco días después del atentado, un periódico libanés publicó un comunicado mecanografiado cuya existencia fue posteriormente corroborada por la Justicia argentina.
El documento estaba firmado por una organización denominada “Ansar Allah”. Según la investigación judicial, se trataba de un nombre de cobertura utilizado por Hezbollah para reivindicar ataques.
El comunicado atribuía de manera conjunta los atentados de Buenos Aires y Panamá a una misma operación y los presentaba como parte de un enfrentamiento contra el “sionismo”. Rafecas otorgó relevancia probatoria a ese documento dentro de su resolución.
Los ocho procesados
Esta semana también quedó habilitada la realización del juicio en ausencia por el atentado a la AMIA. Se trata de una modalidad que tendrá su primer debate oral y público en el país.
Los acusados serán representados por el defensor oficial Hernán Silva, encargado de garantizar su derecho a la defensa durante el proceso.
Entre los procesados se encuentran Alí Fallahijan, Alí Velayati, Mohsen Rezai, Ahmad Vahidi, Hadi Soleimanpour, Mohsen Rabbani, Ahmad Reza Asghari y Salman Raouf Salman.
La resolución también estableció la falta de mérito para Abdallah Salman y Hussein Mouzannar al considerar que no se había acreditado que conocieran o tuvieran voluntad dirigida a favorecer el atentado.
El fallo no abordó la situación procesal de Alí Khamenei, Imad Mughniyeh y Alí Hussein Abdallah debido al fallecimiento de esas personas y la consecuente extinción de la acción penal.
La causa entra así en una nueva etapa judicial, con ocho procesados y un juicio en ausencia habilitado, mientras la Corte Suprema deberá analizar la eventual conexidad entre el atentado contra la Embajada de Israel y el ataque contra la AMIA.
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