De Lorca a las redes: un festival en España cruzó literatura, cine y pantallas
La literatura y las pantallas fueron el eje de la quinta edición de Escribidores, el Festival Literario de América y Europa que se desarrolló del 23 al 26 de septiembre en Cáceres, España.
Bajo el lema “Pantallas y Literatura”, el encuentro reunió durante cuatro jornadas a escritores, cineastas y periodistas en el Teatro Capitol y la Filmoteca de Extremadura. La programación incluyó debates sobre adaptaciones cinematográficas, acoso escolar, salud mental, redes sociales, polarización y agotamiento.
El festival fue impulsado por la Cátedra Vargas Llosa, perteneciente a la Fundación Internacional para la Libertad, con el apoyo de la Junta de Extremadura. La propuesta buscó generar un espacio de diálogo entre la literatura y las nuevas formas de consumo cultural.
Literatura y cine, frente a frente
La primera conversación estuvo a cargo de David Trueba y Ray Loriga, quienes abordaron una de las preguntas centrales del festival: qué sucede con una novela cuando llega al cine.
Loriga planteó que una película puede conservar elementos fundamentales de una obra literaria, como la trama, los personajes o las emociones, pero no necesariamente su estilo. Trueba, en tanto, señaló que una adaptación también puede reemplazar las imágenes que cada lector construyó mentalmente durante la lectura.
La relación entre literatura y cine volvió a aparecer durante una jornada dedicada a Federico García Lorca. En la Filmoteca se proyectó La casa de Bernarda Alba, de Mario Camus, y luego el hispanista Ian Gibson y la actriz Ana Belén recordaron sus primeros acercamientos a la obra del poeta y dramaturgo.
Redes sociales, polarización y agotamiento
El festival también trasladó la discusión hacia problemáticas vinculadas con la vida contemporánea. Ramoncín y la periodista Lucía Méndez analizaron las dificultades para dialogar con personas que piensan diferente, además del impacto de los algoritmos y la presión de las redes sobre el periodismo.
Otro de los debates giró en torno al cansancio y la exigencia cotidiana. Juan del Val y Nativel Preciado conversaron sobre la dificultad para desconectarse, la autoexigencia y el agotamiento mental.
Jóvenes escritores y nuevas voces
La escritora extremeña Inma Rubiales fue otra de las protagonistas del encuentro. Frente a un público mayoritariamente joven, habló sobre la reedición de Un amigo gratis, novela que comenzó a escribir a los 14 años y que alcanzó millones de lecturas en Wattpad.
Rubiales explicó que comenzó a escribir después de atravesar una experiencia de acoso escolar y que la literatura se convirtió en un refugio. La reescritura de aquella primera obra, ya desde la adultez, le permitió revisar el tratamiento de temas como la autoestima, la imagen corporal y el suicidio.
También participaron Iria G. Parente y Selene M. Pascual, quienes repasaron dos décadas de trabajo conjunto y la escritura a cuatro manos, además de la incorporación de personajes queer a la literatura fantástica juvenil.
El cierre de las actividades incluyó la proyección de Al otro lado del río y entre los árboles, de Paula Ortiz, seguida por una conversación entre Imanol Uribe y Antonio Soler sobre Ernest Hemingway y las dificultades de llevar una novela a la pantalla.
Así, Escribidores 2026 convirtió durante cuatro días a Cáceres en un punto de encuentro entre libros, cine y debates sobre los cambios culturales y sociales de la actualidad.
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