El Gobierno reconoció el recorte en educación mientras PISA expuso un nuevo retroceso
El Gobierno nacional reconoció este martes que redujo el gasto destinado a educación, en una jornada marcada por la difusión de los resultados de las pruebas PISA 2025 y por una nueva medida de fuerza en las universidades públicas.
La definición estuvo a cargo del vocero presidencial Adrián Ravier, quien sostuvo que la educación constituye una inversión fundamental para la administración de Javier Milei. Sin embargo, ante las consultas sobre el financiamiento del sector, admitió que el área fue alcanzada por la política de reducción del gasto público.
“La educación es una inversión fundamental, pero hemos tenido que llevar adelante una reducción del gasto”, afirmó Ravier.
El funcionario justificó la decisión dentro del programa económico oficial y señaló que el objetivo fue recuperar el equilibrio de las cuentas públicas, el orden y la estabilidad de precios.
El financiamiento educativo, en el centro de la discusión
Ravier también cuestionó que el nivel de inversión educativa sea analizado únicamente en relación con el Producto Bruto Interno (PBI). Según explicó, al haberse reducido el gasto total del Estado, las partidas destinadas a educación deben evaluarse dentro de ese nuevo esquema presupuestario.
Sin embargo, distintos informes reflejan una fuerte caída de los recursos destinados al sector en términos reales.
Un estudio del IIEP de la UBA y el CONICET estimó que los recursos de la Secretaría de Educación para 2026 se encuentran alrededor de un 49% por debajo de los niveles de 2023, descontado el efecto de la inflación.
El mismo análisis indicó que Educación representaba el 6,36% del gasto de la Administración Pública Nacional en 2023, mientras que para 2026 esa participación se ubicaría cerca del 4,27%.
En una línea similar, Argentinos por la Educación señaló que la mejora presupuestaria prevista para 2026 respecto de 2025 no alcanza para compensar la reducción acumulada desde 2023.
PISA 2025 volvió a encender las alarmas
La discusión sobre el financiamiento educativo coincidió con la publicación de los resultados de las pruebas PISA 2025, elaboradas por la OCDE.
Argentina registró resultados inferiores a los obtenidos en 2022 y también por debajo de los de 2018 en las tres áreas evaluadas: matemática, lectura y ciencias.
El resultado más preocupante aparece en matemática: solo el 24% de los estudiantes argentinos de 15 años alcanzó el nivel básico de desempeño, frente al 65% registrado en promedio entre los países de la OCDE.
En lectura, el nivel básico fue alcanzado por el 40% de los estudiantes argentinos, mientras que en ciencias llegó al 41%.
Desde el Gobierno atribuyeron parte de estos resultados a problemas acumulados durante administraciones anteriores. La explicación contempla que PISA evalúa a estudiantes de 15 años cuya trayectoria educativa atravesó distintos períodos de gobierno.
Sin embargo, los propios resultados muestran que el rendimiento argentino volvió a caer entre 2022 y 2025, por lo que el deterioro también se produjo durante el período más reciente.
Paro universitario y reclamos en Santa Cruz
El escenario se completó con una nueva jornada de protesta en las universidades nacionales. Docentes y trabajadores universitarios realizaron un paro de 24 horas en reclamo de mejoras salariales y mayor financiamiento para las casas de altos estudios.
En Santa Cruz, docentes de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) nucleados en ADIUNPA adhirieron a la medida nacional.
Entre los principales reclamos figuran la recomposición salarial, la actualización presupuestaria y el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
Desde el Gobierno nacional, en tanto, defienden el acuerdo alcanzado en junio, que contempló una recomposición del 24,33% para la masa salarial universitaria, una actualización del 20% en los gastos de funcionamiento y recursos adicionales para hospitales universitarios.
La coincidencia entre el recorte presupuestario reconocido por el Gobierno, los resultados de PISA y el conflicto universitario volvió a instalar el debate sobre qué nivel de inversión necesita el sistema educativo argentino para revertir el deterioro de los aprendizajes.
La administración nacional sostiene que sus políticas de alfabetización y matemática permitirán mejorar los resultados en los próximos años. Los futuros presupuestos y las próximas evaluaciones educativas serán los principales indicadores para determinar si esas medidas consiguen revertir la tendencia.
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