Yemen: miles de familias huyeron de los ataques y cruzaron el mar en busca de refugio
La escalada de violencia en Yemen obligó a miles de familias a abandonar sus hogares ante el avance de los hutíes sobre distintas zonas de la costa occidental del país.
La ofensiva provocó el desplazamiento de más de 100.000 personas dentro de Yemen, mientras que otras buscaron refugio fuera del territorio y cruzaron el estrecho de Bab el-Mandeb rumbo a Yibuti.
La situación generó una creciente demanda de alimentos, agua potable, alojamiento, atención sanitaria y asistencia para los recién llegados.
Familias que escaparon con lo puesto
Entre las personas desplazadas se encuentra Muhammad Aiyash, quien abandonó la localidad de Mocha junto a sus tres hijos después de que un ataque con drones provocara la muerte de su esposa.
El hombre, de unos 60 años, llegó a un campamento improvisado en Adén con sus hijos y prácticamente sin pertenencias. Según su relato, la familia dejó atrás su vivienda sin comida, ropa ni colchones.
Otros desplazados también contaron que debieron abandonar sus comunidades por los bombardeos, los disparos y los ataques con drones.
Tawfiq al-Kharij mostró una herida de metralla en una de sus piernas mientras permanecía junto a sus familiares en un asentamiento. Aseguró que salió de su localidad únicamente con la ropa que llevaba puesta.
“Vivíamos en paz bajo el cuidado de Dios, pero entonces la guerra llegó de repente. Algunos murieron y otros sobrevivieron”, relató.
Más de 2.400 personas llegaron a Yibuti
La crisis también provocó un nuevo movimiento de población hacia el exterior.
La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) informó que más de 2.400 personas atravesaron Bab el-Mandeb durante los cuatro días anteriores.
La mayoría de quienes realizaron el cruce fueron mujeres, niños y adultos mayores que escaparon de las zonas afectadas por los enfrentamientos.
Los recién llegados arribaron con pocas pertenencias y en condiciones de agotamiento, lo que aumentó la presión sobre los servicios de recepción en Yibuti.
También están en riesgo refugiados que ya vivían en Yemen
La expansión de los combates afecta además a unas 65.000 personas refugiadas y solicitantes de asilo que residían previamente en Yemen.
La mayoría de ese grupo está integrada por ciudadanos provenientes de Somalia y Etiopía, que ahora enfrentan una situación de mayor vulnerabilidad ante el avance de la violencia.
Familias separadas por los combates
La ofensiva también dejó familias separadas.
Aisha Muhammad abandonó una aldea cercana a Mocha, pero sus cinco hijos quedaron en la zona después de la toma del área por parte de los hutíes.
La mujer relató que sus familiares permanecieron encerrados en sus viviendas debido a los bloqueos y los disparos. Ante la falta de alimentos, sus hijas solo pudieron preparar arroz.
Las dificultades para abandonar la zona impidieron que la familia pudiera reunirse.
Campamentos improvisados en Adén y Taiz
En Adén y Taiz, numerosas familias comenzaron a instalarse en campamentos precarios construidos con los materiales que lograron conseguir.
Adultos y niños trasladaron bolsas, recipientes y otras pertenencias, mientras algunas familias también intentaron conservar los animales que pudieron sacar de sus comunidades.
En los asentamientos, los desplazados enfrentan dificultades para acceder a agua, alimentos y otros elementos básicos.
Taghreed Salem llegó a Taiz junto a su familia después de escapar de ataques aéreos, misiles y bombardeos.
“Llegamos huyendo de la guerra, de los bombardeos, de los misiles, de los aviones que atacan”, afirmó la mujer, quien pidió agua y asistencia para las familias recién llegadas.
La nueva ola de desplazamientos profundiza así una situación humanitaria ya compleja en Yemen, donde miles de personas buscan refugio mientras los combates continúan desplazando comunidades enteras.
Comentarios
Deja tu comentario