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Brasil quedó frente a una definición electoral que mantiene abierto el futuro político del país. Con el 99% de los votos escrutados, Flávio Bolsonaro se imponía por aproximadamente dos puntos sobre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, aunque sin alcanzar el 50% necesario para consagrarse en primera vuelta.

La elección presidencial tendrá así una segunda instancia el domingo 25 de octubre. La ventaja obtenida por Bolsonaro fue significativa, aunque se redujo durante el avance del escrutinio y no resultó suficiente para evitar el balotaje.

El escenario plantea una disputa que excede las fronteras brasileñas. Durante la campaña, Lula puso en el centro de su discurso la defensa de la soberanía nacional y cuestionó cualquier intento de subordinación de Brasil a intereses externos.

En esa línea, durante su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el mandatario sostuvo que “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, una definición que sintetizó su posición frente a la política internacional y al lugar que pretende ocupar el país en el escenario global.

La elección también adquirió una dimensión geopolítica por el rol de Brasil dentro del BRICS. Bolsonaro manifestó su intención de promover la salida del país del bloque en caso de llegar a la presidencia, una decisión que podría modificar el peso de la alianza en el escenario económico y político internacional.

El proceso electoral, además, estuvo atravesado por fuertes tensiones con Estados Unidos. Lula denunció durante su campaña la existencia de intentos de interferencia externa en los procesos electorales de América Latina, mientras sus adversarios buscaron fortalecer los vínculos con Washington.

Más allá de la disputa internacional, la campaña para el balotaje estará marcada por factores internos. Los cuestionamientos y denuncias que afectan a Flávio Bolsonaro no parecen haber impedido su buen desempeño en la primera vuelta, mientras que la derecha brasileña llega fortalecida por los resultados obtenidos en el Congreso, donde avanzaron sectores conservadores.

Sin embargo, el resultado todavía está lejos de estar definido.

Uno de los principales desafíos para Lula será ampliar su base electoral y recuperar a los ciudadanos que no participaron de la primera vuelta. La movilización de ese sector podría resultar determinante en una elección que se resolverá por un margen estrecho.

El presidente brasileño cuenta con una extensa trayectoria política y deberá diseñar una estrategia capaz de recuperar el entusiasmo de parte del electorado. Para eso, tendrá que enfrentar también el escenario mediático adverso y buscar que la segunda vuelta se convierta en una disputa de mayor participación ciudadana.

El 25 de octubre, Brasil volverá a las urnas para definir entre dos proyectos políticos profundamente enfrentados. La ventaja inicial de Bolsonaro marca el punto de partida, pero todavía no garantiza el resultado final.

Autor: FM ESTACION DEL CARMEN