Científicos del CONICET descubrieron cómo las células del cáncer de páncreas podrían ayudarse a resistir condiciones adversas
Un equipo de científicos del CONICET identificó un mecanismo que podría contribuir a la capacidad de adaptación y resistencia del cáncer de páncreas. El estudio detectó que determinadas partículas liberadas por las células tumorales pueden transmitir señales a otras células y activar un proceso que las ayuda a sobrevivir cuando escasean el oxígeno y los nutrientes.
La investigación, publicada en la revista científica Scientific Reports, se centró en el adenocarcinoma ductal pancreático, el subtipo más frecuente de esta enfermedad, que representa más del 90% de los tumores pancreáticos.
El trabajo fue encabezado por investigadores del Instituto de Estudios de la Inmunidad Humoral (IDEHU), dependiente del CONICET y de la Universidad de Buenos Aires, junto con especialistas de otras instituciones científicas.
Cómo se comunican las células tumorales
Una de las principales dificultades del cáncer de páncreas es su microambiente tumoral. El tejido que rodea a las células malignas suele ser denso y fibroso, con pocos vasos sanguíneos, una condición que limita la llegada de oxígeno, nutrientes y medicamentos.
Frente a ese escenario, las células tumorales pueden activar mecanismos de adaptación. Uno de ellos es la autofagia, un proceso natural mediante el cual las células degradan y reutilizan partes de su propia estructura para obtener energía y materiales.
La novedad identificada por los investigadores es que esa respuesta puede extenderse a otras células mediante pequeñas partículas denominadas vesículas extracelulares.
Los experimentos demostraron que, ante la falta de nutrientes, determinadas células tumorales liberan estas vesículas, que transportan señales hacia células vecinas. Al recibirlas, otras células activan la autofagia, incluso cuando todavía disponen de nutrientes suficientes.
De esta manera, el mecanismo de adaptación no queda limitado a las células que atraviesan condiciones adversas, sino que puede transmitirse dentro del entorno tumoral.
Las proteínas que intervienen en el proceso
El estudio identificó una subpoblación de vesículas caracterizada por la presencia de las proteínas CD63 y CD81 en su membrana. Estas partículas mostraron capacidad para inducir la autofagia en otras células.
Los científicos también observaron la participación de la proteína FOXO3a, que interviene en la regulación de genes vinculados con este proceso celular.
Otro elemento relevante fue el oncogén KRAS, cuyas mutaciones aparecen en más del 90% de los procesos de formación de estos tumores, según los datos citados en la investigación.
Al comparar distintas líneas celulares, los investigadores encontraron que las vesículas procedentes de células con alteraciones en KRAS podían inducir autofagia en otras células tumorales y en células pancreáticas no tumorales. Ese efecto no se observó de la misma manera con vesículas provenientes de líneas sin esa alteración.
Los resultados aportan información sobre cómo las características genéticas de las células tumorales pueden influir en la comunicación con su entorno.
Un hallazgo que todavía no es un tratamiento
Aunque el descubrimiento abre nuevas posibilidades para investigar estrategias contra el cáncer de páncreas, los científicos advirtieron que todavía no existen bases para considerar la inhibición de la autofagia como una opción terapéutica establecida a partir de este trabajo.
Este proceso cumple funciones esenciales en las células sanas. Por eso, bloquearlo de manera general podría provocar efectos adversos o resultados diferentes de los esperados.
La investigación apunta, en cambio, a estudiar mecanismos más selectivos que permitan interferir en la comunicación entre las células tumorales o identificar los componentes de las vesículas responsables de transmitir las señales.
La directora del estudio, María Noé García, destacó la importancia de comprender cómo las células se adaptan a las condiciones desfavorables del tumor. Por su parte, Daniel Grasso, primer autor del trabajo, señaló que todavía se necesita avanzar en el desarrollo de estrategias que modulen la autofagia con mayor precisión.
La continuidad de esta línea de investigación buscará analizar material humano, identificar qué sustancias transportan las vesículas y determinar cómo podrían bloquearse sus señales sin afectar las funciones esenciales de los tejidos sanos.
El hallazgo representa un avance en la comprensión de la biología del cáncer de páncreas, pero aún serán necesarios nuevos estudios para determinar si este mecanismo puede convertirse en una herramienta útil para futuros tratamientos.
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