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David Robinson, exlíder del equipo de Sistemas de Seguridad de OpenAI, cuestionó públicamente el rumbo de la compañía y afirmó que existía una contradicción entre las advertencias sobre los riesgos de la inteligencia artificial y el ritmo con el que continuaba el desarrollo de nuevos modelos.

En su primera entrevista desde su salida de la empresa, ocurrida a finales de septiembre, Robinson sostuvo que OpenAI advertía sobre los posibles peligros de sus sistemas mientras mantenía el entrenamiento y despliegue de esas mismas tecnologías.

“Seguíamos publicando estas advertencias, pero en última instancia seguíamos entrenando y desplegando estos modelos peligrosos sobre los que advertíamos”, afirmó durante una entrevista con Ezra Klein para el podcast de The New York Times.

Advertencias y presión por reducir el ritmo

Las declaraciones se producen después de una serie de debates internos y públicos sobre la velocidad con la que avanza el desarrollo de inteligencia artificial.

En julio, cientos de empleados de OpenAI firmaron una carta abierta denominada “Pacing the Frontier”, mediante la cual reclamaron que los gobiernos establecieran regulaciones destinadas a moderar el desarrollo de sistemas cada vez más avanzados.

En septiembre, el CEO de OpenAI, Sam Altman, manifestó públicamente su coincidencia con Dario Amodei, CEO de Anthropic, quien había planteado la necesidad de que las compañías del sector coordinaran una desaceleración en determinados desarrollos.

Altman escribió entonces que era necesario “marcar el ritmo de la frontera” y señaló que el tema había sido parte de las discusiones internas de OpenAI.

Sin embargo, Robinson describió una realidad diferente dentro de la compañía. Según el exdirectivo, el ritmo de trabajo continuaba siendo “frenético”, con equipos operando al límite de sus capacidades y una fuerte presión para avanzar.

El riesgo de que la IA pueda mejorar por sí misma

Uno de los principales debates dentro del sector está relacionado con la posibilidad de que los sistemas de inteligencia artificial puedan contribuir a mejorar sus propias capacidades, un proceso conocido como autosuperación recursiva (RSI).

Investigadores de OpenAI se han referido a este escenario como uno de los desafíos que podrían surgir a medida que los modelos sean más sofisticados.

En septiembre, el científico jefe de la compañía, Jakub Pachocki, señaló que este tipo de desarrollo requiere especial precaución.

Las advertencias se producen en un contexto de creciente preocupación dentro de la industria tecnológica por la posibilidad de que la velocidad de avance de los modelos supere la capacidad de las empresas y los organismos reguladores para controlar sus riesgos.

OpenAI defendió sus medidas de seguridad

Ante las críticas, un portavoz de OpenAI aseguró que la compañía continúa fortaleciendo sus mecanismos de seguridad a medida que aumenta la capacidad de sus modelos.

La empresa afirmó que trabaja para evitar que sus sistemas alcancen capacidades que no puedan ser administradas de manera segura y sostuvo que puede detener procesos de entrenamiento o retrasar el lanzamiento de determinados modelos cuando considera que es necesario.

La posición de la compañía contrasta con la mirada expresada por Robinson, quien considera que existe una brecha entre los mensajes públicos sobre seguridad y el ritmo de desarrollo dentro de la organización.

Las renuncias que sacuden a la industria

La salida de Robinson se suma a una serie de cambios y renuncias registrados durante 2026 en las principales empresas dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial.

Según el informe, OpenAI perdió al menos 14 altos cargos durante el año, incluidos responsables vinculados con operaciones, seguridad, ética y desarrollo de productos. Anthropic también registró movimientos dentro de sus equipos directivos.

El antecedente más conocido fue la salida de Jan Leike, uno de los responsables del equipo de Superalignment de OpenAI, quien dejó la compañía en mayo de 2024 tras expresar diferencias con la dirección sobre las prioridades relacionadas con la seguridad de los sistemas.

Durante 2026 también abandonaron OpenAI otros especialistas vinculados con seguridad y ética de inteligencia artificial, en medio de una reorganización interna de esas áreas.

El debate sobre el equilibrio entre innovación y seguridad continúa abierto dentro de la industria, mientras las empresas desarrollan modelos cada vez más capaces y aumenta la presión para establecer mecanismos que permitan controlar sus posibles riesgos.

Autor: FM ESTACION DEL CARMEN