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Francia: cientos de miles de personas marcharon contra Macron y los recortes del Gobierno

Los chalecos amarillos, estudiantes, sindicatos y organizaciones de izquierda confluyeron en una jornada nacional de protestas contra el costo de vida, la pérdida del poder adquisitivo y los ajustes presupuestarios. El Gobierno informó 1.200 detenidos y denunció la participación de grupos violentos.

Francia vivió el sábado 17 de octubre una jornada de movilizaciones que reunió a los chalecos amarillos, estudiantes secundarios y universitarios, sindicatos y organizaciones sociales y políticas de izquierda. La protesta expresó el rechazo a las políticas económicas del Gobierno, con reclamos centrados en el aumento de los precios, la caída del poder adquisitivo y los recortes en los servicios públicos.

Según la crónica publicada por Página/12, entre 600.000 y 800.000 personas participaron de las manifestaciones en distintas ciudades del país. La convocatoria evocó las protestas de los chalecos amarillos de 2018 y 2019, cuando el movimiento cuestionó el costo de vida y reclamó mecanismos de participación ciudadana.

Las movilizaciones se desarrollaron en París, Toulouse, Lyon, Estrasburgo, Marsella y otras localidades, incluidas zonas rurales. Durante buena parte de la jornada se registraron marchas y concentraciones pacíficas, aunque también hubo episodios de violencia, incendios, saqueos y daños en edificios públicos y comercios.

Entre los incidentes mencionados en la cobertura figuran ataques contra dependencias municipales en Marsella, Lille y Limoges, donde una parte del edificio municipal fue incendiada. También se reportaron daños en una oficina de turismo de Lyon y vehículos incendiados en París.

Estudiantes y sindicatos se sumaron a los reclamos

La movilización reunió demandas de distintos sectores. Los estudiantes secundarios, que mantenían protestas desde el 18 de septiembre, reclamaron más docentes, reemplazos para cubrir las ausencias, mejoras edilicias y materiales pedagógicos adecuados. También cuestionaron el sistema Parcoursup, utilizado para gestionar el acceso a la educación superior.

Los sindicatos y organizaciones sociales, por su parte, plantearon su preocupación por el encarecimiento de los combustibles, los alimentos, los alquileres, el gas y la electricidad, mientras los salarios y las jubilaciones pierden capacidad de compra.

La jornada también puso en discusión el presupuesto que se debate en la Asamblea Nacional. De acuerdo con la nota original, el proyecto contempla nuevos recortes por 54.000 millones de dólares.

El Gobierno denunció actos violentos

Ante las protestas, el Ejecutivo encabezado por el primer ministro Sébastien Lecornu había organizado un dispositivo de seguridad y una célula interministerial de crisis. Además, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, autorizó la reincorporación de granadas aturdidoras, cuyo uso había sido suspendido después de que un adolescente de 15 años perdiera una mano durante una manifestación estudiantil.

A última hora del sábado, Lecornu informó que había 1.200 detenidos y atribuyó los episodios violentos a grupos organizados. También apuntó contra sectores de la izquierda y contra La Francia Insumisa, a la que vinculó con lo que definió como la “ultraizquierda”.

El primer ministro defendió, además, la iniciativa conocida como “rompe paga”, que busca responsabilizar económicamente a quienes provoquen daños en el mobiliario urbano.

Las declaraciones oficiales generaron cuestionamientos en sectores del movimiento, que consideran que el Gobierno pone el foco en los incidentes y deja en segundo plano las demandas sociales que impulsaron la convocatoria.

Los reclamos continuarán en noviembre

La candidata presidencial de Lucha Obrera, Nathalie Arthaud, cuestionó al Gobierno y sostuvo que sus políticas afectan las jubilaciones, los salarios y las posibilidades de acceso a la vivienda. También defendió el derecho a la protesta frente al deterioro de las condiciones de vida.

Durante la jornada, algunos manifestantes reclamaron una huelga general. Estudiantes de enfermería que participaron de las movilizaciones en Burdeos señalaron, además, las dificultades laborales del sector sanitario y expresaron su disposición a asistir a personas afectadas por la represión policial.

El próximo capítulo del plan de lucha está previsto para el jueves 5 de noviembre, cuando la intersindical francesa convocará a una nueva movilización por los salarios, el empleo, la industria y los servicios públicos.

La protesta del 17 de octubre volvió a mostrar la convergencia de sectores estudiantiles, sindicales y sociales contra las políticas del Ejecutivo. Su continuidad y su impacto político dependerán de la capacidad del movimiento para sostener la organización y mantener unidos sus reclamos.

Autor: FM ESTACION DEL CARMEN