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Iron Maiden volvió a demostrar su vigencia en Buenos Aires con un recital de más de dos horas en el estadio de Huracán, donde celebró sus 50 años de historia junto a miles de seguidores argentinos. La agrupación británica desplegó un repertorio centrado en sus canciones más emblemáticas y ofreció un espectáculo que combinó potencia musical, teatralidad y nostalgia.

La presentación formó parte de la gira Run For Your Lives, dedicada a repasar distintas etapas de la trayectoria del grupo. La banda regresó al mismo escenario en el que había tocado dos años antes y programó dos actuaciones consecutivas, con una fuerte convocatoria de la comunidad metalera local.

El aniversario también estuvo marcado por cambios en la formación. Simon Dawson asumió la batería en reemplazo de Nicko McBrain, quien se retiró de las giras después de afrontar problemas de salud, entre ellos las secuelas de un accidente cerebrovascular sufrido en 2023.

Dawson se integró a la base rítmica encabezada por el bajista y fundador Steve Harris, quien continúa al frente de la banda junto con Bruce Dickinson, Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers.

Un repertorio cargado de clásicos

El espectáculo recorrió diferentes momentos de la historia de Iron Maiden, con canciones como “Murders in the Rue Morgue”, “Killers”, “Wrathchild”, “The Number of the Beast” y “Powerslave”.

Uno de los puntos destacados llegó con “Infinite Dreams”, tema que volvió al repertorio después de 35 años sin ser interpretado en vivo por la banda. La canción formó parte de una lista que combinó piezas históricas con composiciones que exigieron precisión y una ejecución intensa.

Otro momento sobresaliente fue “Rime of the Ancient Mariner”, la extensa composición inspirada en el poema de Samuel Taylor Coleridge. Durante sus 14 minutos, el grupo desplegó cambios de ritmo y atmósferas que reforzaron el carácter épico de la presentación.

La puesta en escena también tuvo un papel central. Dickinson apareció con vestuarios temáticos, incluida una caracterización vinculada al universo marítimo de la canción, mientras la mascota Eddie hizo dos apariciones: primero con una imagen asociada al antiguo Egipto y luego como soldado británico.

La potencia de una banda histórica

El recorrido continuó con “2 Minutes to Midnight”, “Run to the Hills”, “Seventh Son of a Seventh Son” y “The Trooper”, uno de los himnos más celebrados por el público. La interacción entre las guitarras de Murray, Smith y Gers volvió a ocupar un lugar destacado en el desarrollo musical del espectáculo.

En la recta final sonaron “Hallowed Be Thy Name” e “Iron Maiden”, antes de un bis que incluyó “Aces High”, “Fear of the Dark” y “Wasted Years”.

La selección dejó en evidencia la decisión del grupo de apoyarse en sus canciones más representativas para celebrar cinco décadas de trayectoria. Lejos de apostar por una revisión completa de su discografía, la banda privilegió los temas que definieron su identidad dentro del heavy metal mundial.

Una despedida con una incógnita

La celebración estuvo atravesada por una reflexión sobre el paso del tiempo. Steve Harris reconoció antes de la gira que cada concierto tiene un valor especial ante la posibilidad de que la actividad en vivo se vuelva más difícil con los años.

La última frase de Bruce Dickinson resumió esa incertidumbre y dejó una incógnita entre los fanáticos: “¿Nos volveremos a ver? Quién sabe”.

Con una trayectoria que atraviesa generaciones, Iron Maiden volvió a demostrar en Buenos Aires la fuerza de su repertorio y el vínculo que mantiene con el público argentino.

Autor: FM ESTACION DEL CARMEN