Tensión entre Argentina y Chile por la nueva ruta marítima hacia Malvinas: Tierra del Fuego busca frenarla
Una nueva ruta comercial entre Punta Arenas, en Chile, y las Islas Malvinas reavivó las tensiones políticas y diplomáticas entre Argentina y el país vecino. El proyecto prevé que el buque de carga Danstar comience a operar a fines de noviembre o principios de diciembre, con mercancías destinadas al abastecimiento de las islas.
La iniciativa es impulsada por la naviera Easter Island, bajo contrato con la Falkland Islands Development Corporation (FIDC), organismo vinculado a la administración británica de las islas. La conexión permitiría reducir a menos de la mitad la distancia marítima respecto del actual abastecimiento desde Uruguay y abriría una nueva alternativa logística para las actividades comerciales.
Sin embargo, en Argentina surgieron cuestionamientos por las posibles implicancias de la ruta, especialmente ante la preocupación de que también pueda contribuir al desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion, impulsado por el Reino Unido en el área de Malvinas.
Cómo funcionará la conexión marítima
El gerente comercial de Easter Island, Luis Cisternas Ávila, confirmó que el Danstar navegará por el Estrecho de Magallanes, en lugar de utilizar el paso Drake. El recorrido será de aproximadamente 900 kilómetros y demandará dos días y medio.
El carguero, de bandera chilena y con capacidad para transportar 1.389 toneladas, podría llevar frutas frescas, lácteos, madera, cemento, gas licuado, maquinaria pesada, alimentos para animales, ganado en pie y otros productos.
La nueva conexión busca ofrecer una alternativa más cercana y económica al abastecimiento que actualmente llega desde Uruguay, a unos 2.000 kilómetros de distancia. El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, estimó que el intercambio comercial podría superar los 20 millones de dólares anuales.
En las rondas comerciales realizadas en la región de Magallanes durante septiembre, representantes británicos detallaron sus necesidades de abastecimiento, entre ellas alimentos perecederos, materiales de construcción, maquinaria y productos de origen chileno.
La preocupación argentina por el proyecto petrolero Sea Lion
Uno de los principales cuestionamientos se relaciona con la posibilidad de que la nueva ruta contribuya a sostener la logística de las actividades hidrocarburíferas británicas en el Atlántico Sur.
El Centro de Excombatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata envió una carta documento al canciller argentino, Pablo Quirno, para solicitar la aplicación de las disposiciones previstas en la Ley 26.659, que establece sanciones vinculadas con servicios comerciales, financieros, logísticos o técnicos relacionados con actividades hidrocarburíferas no autorizadas por Argentina en su plataforma continental.
La inquietud se vincula con el proyecto Sea Lion y con la decisión de la administración británica de extender las licencias de producción de hidrocarburos marinos. Para los sectores críticos de la nueva ruta, una conexión logística más eficiente podría facilitar el abastecimiento de las operaciones vinculadas con esos recursos.
No obstante, la información disponible no confirma que el Danstar vaya a transportar de manera específica materiales destinados al proyecto petrolero. Esa posibilidad forma parte de las preocupaciones expresadas por referentes políticos y organizaciones argentinas.
Los proyectos que se impulsan en el Congreso
La discusión también llegó al ámbito legislativo nacional. El diputado Guillermo Michel, de Unión por la Patria, presentó una iniciativa para denunciar el Tratado de Promoción y Protección Recíprocas de Inversiones y el Convenio de Doble Imposición Fiscal vigentes entre Argentina y Chile.
Por otra parte, el excanciller Santiago Cafiero, junto con Nicolás Trotta y otros integrantes de la Comisión de Relaciones Exteriores, impulsó un proyecto de resolución para convocar al embajador chileno, Gonzalo Uriarte Herrera. El objetivo es que brinde explicaciones sobre el alcance de la conexión marítima y su posible relación con el proyecto Sea Lion.
En Tierra del Fuego, la legisladora María Victoria Vuoto promueve una declaración de rechazo que solicita al Poder Ejecutivo nacional realizar gestiones diplomáticas ante Chile y presentar información sobre el itinerario, las cargas y las autorizaciones vinculadas con la operación.
La postura del Gobierno nacional
El Gobierno argentino busca evitar una escalada en la relación bilateral con Chile. El canciller Pablo Quirno reconoció las limitaciones para impedir la navegación del buque y señaló que Argentina no puede frenar el denominado paso inocente.
La cuestión se relaciona con las normas internacionales de navegación. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar contempla el derecho de paso inocente por el mar territorial, mientras que el Tratado de Paz y Amistad firmado por Argentina y Chile en 1984 establece garantías para la navegación hacia y desde el Estrecho de Magallanes.
Al mismo tiempo, Quirno advirtió sobre las consecuencias de colaborar con actividades que Argentina considera ilegítimas en relación con los recursos naturales de la plataforma continental.
En paralelo, el país presentó el 13 de octubre una solicitud de medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para intentar impedir la explotación británica de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte. Las audiencias fueron previstas para el 10 y 11 de noviembre.
Tierra del Fuego prepara una ley para regular las operaciones
El Gobierno fueguino trabaja en un proyecto legislativo para regular las operaciones marítimas dentro de las doce millas del departamento Islas del Atlántico Sur. La propuesta contempla sanciones para las empresas que operen sin autorización provincial y la posibilidad de impedir que esas compañías desarrollen actividades en otras partes del país.
Andrés Dachary, secretario provincial de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales, explicó que la iniciativa busca establecer herramientas legales específicas para ese territorio.
El funcionario señaló que el proyecto no distinguiría la bandera de los buques y podría alcanzar a embarcaciones que zarpen desde puertos chilenos, uruguayos o de otros países.
Dachary también cuestionó la decisión de avanzar con acuerdos comerciales con las autoridades isleñas mientras Chile sostiene su respaldo al reclamo argentino de soberanía. A su entender, la iniciativa plantea una contradicción política que trasciende el volumen económico del intercambio previsto.
La propuesta provincial aún debe atravesar el proceso legislativo. Mientras tanto, la posible puesta en marcha de la ruta del Danstar mantiene abierto un debate que combina comercio, navegación internacional, relaciones bilaterales y la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas.
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