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Los triglicéridos son un tipo de grasa que circula por la sangre y cumple funciones en el organismo. Sin embargo, cuando sus niveles son elevados, pueden favorecer la acumulación de placas en las arterias y aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, incluso en personas que mantienen controlado el colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”.

La advertencia surge de un documento de consenso impulsado por la Sociedad Italiana para el Estudio de la Aterosclerosis (SISA), que reúne investigaciones genéticas, epidemiológicas y clínicas desarrolladas durante décadas. El trabajo sostiene que los triglicéridos merecen mayor atención en los controles de salud y en la evaluación del riesgo cardiovascular.

El riesgo puede persistir pese al tratamiento

Uno de los conceptos centrales del informe es el llamado “riesgo cardiovascular residual”: la posibilidad de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular (ACV) aunque una persona tome medicamentos para reducir el colesterol.

Las investigaciones analizadas indican que los triglicéridos elevados pueden contribuir a ese riesgo de manera independiente. En un seguimiento de 9.436 pacientes con antecedentes cardíacos, los niveles altos se asociaron con una mayor probabilidad de nuevos eventos cardiovasculares durante nueve años.

Por ese motivo, las recomendaciones europeas de cardiología y aterosclerosis contemplan este indicador dentro de la evaluación integral de los pacientes, en especial de quienes presentan antecedentes o un riesgo cardiovascular elevado.

No todos los tratamientos ofrecen los mismos resultados

El consenso también revisó la eficacia de diferentes terapias. Las estatinas, utilizadas principalmente para reducir el colesterol, pueden disminuir los triglicéridos entre un 15 % y un 30 %. Sin embargo, esa reducción no siempre elimina el riesgo adicional.

En cuanto a los fibratos, algunos estudios mostraron que bajar los triglicéridos no necesariamente se traduce en menos infartos o ACV. Un ensayo internacional realizado con 10.497 personas con diabetes tipo 2 registró una disminución del 26 % en los niveles de estas grasas, pero no encontró una reducción de los episodios cardiovasculares.

Los suplementos convencionales de omega-3 también pueden reducir los triglicéridos, aunque los resultados de grandes ensayos no demostraron de manera consistente una disminución de los eventos cardiovasculares.

Un medicamento con resultados favorables en estudios

Entre las opciones analizadas, el documento destaca el icosapent etilo, un compuesto purificado derivado del aceite de pescado. En el ensayo REDUCE-IT, que incluyó a 8.179 pacientes que recibían estatinas y presentaban triglicéridos moderadamente elevados, el tratamiento redujo un 25 % el riesgo relativo combinado de infarto, ACV y muerte cardiovascular durante casi cinco años de seguimiento.

Este resultado corresponde a un medicamento específico y a pacientes seleccionados, por lo que no debe extrapolarse a los suplementos de omega-3 de venta habitual ni interpretarse como una indicación para automedicarse.

Cuándo los valores elevados requieren atención urgente

El informe también advierte sobre los niveles extremadamente altos de triglicéridos, superiores a 885 miligramos por decilitro. En esos casos, además del riesgo cardiovascular, aumenta la posibilidad de desarrollar pancreatitis aguda, una inflamación grave del páncreas.

Los especialistas destacan la importancia de evaluar los triglicéridos junto con el resto de los indicadores de salud y los antecedentes de cada persona. La interpretación de los análisis y la elección de un tratamiento deben quedar a cargo de un profesional médico.

La conclusión es que el colesterol no es el único valor relevante en un análisis de sangre. Los triglicéridos también aportan información importante para evaluar el riesgo cardiovascular y orientar las medidas de prevención.

Autor: FM ESTACION DEL CARMEN