Óscar Puente renunció como ministro de Transportes de España tras la tragedia ferroviaria que dejó 69 muertos
El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, presentó su renuncia al cargo y anunció que tampoco integrará las listas del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) para las elecciones generales previstas para el próximo 29 de noviembre. La decisión llegó después de una extensa comparecencia ante el Congreso de los Diputados, en la que debió responder por el grave accidente ferroviario ocurrido en Urda, en la provincia de Toledo, que dejó 69 personas fallecidas.
“Un ministro no puede continuar con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año”, expresó Puente al comunicar su decisión. El funcionario explicó que su salida alcanza tanto a la conducción del Ministerio como a su candidatura por Valladolid, donde tenía previsto encabezar la lista socialista.
El anuncio se produjo al término de una sesión de más de cuatro horas, marcada por los cuestionamientos de distintos bloques políticos sobre la gestión del sistema ferroviario y las responsabilidades del Gobierno. Según trascendió, el propio Puente le había comunicado su decisión al presidente Pedro Sánchez pocos minutos antes de hacerla pública.
Durante su despedida, el ahora exministro agradeció la confianza del jefe del Ejecutivo y el acompañamiento de quienes trabajaron con él durante su gestión. También dedicó unas palabras a su familia y convocó a los militantes socialistas a mantenerse unidos de cara a los próximos desafíos electorales.
Puente describió el escenario que atraviesa España como un momento de profundo dolor colectivo, aunque sostuvo que la situación no debe derivar en desesperanza. Además, consideró que el país necesita revisar y mejorar distintos aspectos de su funcionamiento, aunque cuestionó las propuestas de las fuerzas políticas que buscan reemplazar al actual Gobierno.
Fuertes cuestionamientos en el Congreso
La comparecencia estuvo atravesada por las críticas de la oposición. La portavoz del Partido Popular, Ester Muñoz, cuestionó la respuesta del ministro ante la tragedia y lo acusó de mostrar poca empatía con las víctimas y sus familiares.
La legisladora también puso en duda las medidas anunciadas para el sector ferroviario y criticó la difusión de las grabaciones de las comunicaciones posteriores al siniestro. En uno de los pasajes más tensos, reprochó que Puente hablara de las dificultades de su gestión mientras las víctimas atravesaban momentos dramáticos.
Desde Vox, Pepa Millán también exigió responsabilidades políticas y rechazó que el accidente pudiera explicarse únicamente como consecuencia de un error humano. La dirigente sostuvo que lo ocurrido podría haberse evitado y cuestionó las explicaciones brindadas por el funcionario.
Críticas desde los bloques aliados
Los cuestionamientos también llegaron desde sectores que acompañan habitualmente al Gobierno, aunque con una mirada diferente. El diputado de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Gabriel Rufián, reconoció que Puente había dado explicaciones ante el Congreso, pero consideró que su permanencia al frente del Ministerio se había convertido en una distracción frente al debate central: la seguridad, la eficiencia y la sostenibilidad del sistema ferroviario español.
Rufián también reclamó revisar las decisiones políticas y las inversiones realizadas en la red ferroviaria. Entre los datos que presentó, señaló que los trenes con fallas de señalización pasaron de 24 en 2018 a 3.633 durante 2025.
Por su parte, Toni Valero, diputado de Izquierda Unida dentro de Sumar, cuestionó el uso político de la tragedia y pidió que el debate se concentre en evitar nuevos accidentes. Sin embargo, también consideró insuficientes las explicaciones de Puente y respaldó la necesidad de modificar profundamente el modelo ferroviario.
Entre sus propuestas, planteó avanzar hacia un sistema completamente público, con mayor inversión en seguridad, incorporación de trabajadores y mejores condiciones laborales.
La renuncia de Óscar Puente se produce en medio de una fuerte presión política y social por las consecuencias del accidente de Urda, una tragedia que abrió un nuevo debate sobre el estado de la infraestructura ferroviaria española y los controles de seguridad del servicio.
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